La Baja Navarra fue abandonada por los castellanos a pretexto de las dificultades suponía su conservación. Así el Rey D. Enrique pudo recuperar este pequeño florón de su corona.

 

Al igual que todo el País, fue ocupada por las tropas de Fernando el Católico en el año 1512. Pero recibieron los bajo navarros un sorpresa cuando, en 1530, el emperador Carlos V, encontrando demasiada onerosa la ocupación de la sexta Merindad, decide espontáneamente la evacuación del territorio.

 

Una fracción de la nobleza bajo-navarra se mantiene fiel a su Soberano legítimo, pero otros gentiles-hombres se inclinan por el Emperador, La actitud desleal de los Barones de Luxa decide a Enrique II a confiscar sus bienes y demoler se castillo de Mixe. Algo más tarde volverán al favor real, pero nunca recuperarán la preponderancia y prestigio que habían tenido.

 

Nos encontramos ante el hecho de que Enrique II, Soberano legítimos de Navarra, continúa ostentando el título de Rey, aun cuando su antiguo Estado se haya quedado reducido a la Baja Navarra.

 

Enrique se tiene por Soberano de todos los navarros y considera a los alto-navarros con derecho a solicitar empleo o beneficio en sus otras posesiones, reconociéndoles como súbditos de un solo país.

 

Enrique II erige a la Baja Navarra en reino independiente. Con la ayuda de Juan de Jaso, padre de San Francisco Javier y otros funcionarios que le habían permanecido fieles, le dota de una administración idéntica a la que había en Pamplona, cuando era la capital. Instituye los “Estados Generales” análogos a las antiguas Cortes. Que se reunirán periódicamente en Saint-Palais, St. Jean de Pied de Port o Labastide Clairence.

 

En la pequeña Villa de Saint Palais establece también la Corte Suprema de Justicia o Cancillería de Navarra.

 

Mientras duró la unión e independencia de Navarra, sus reyes disponían de dos casas o fábricas de acuñar moneda: una en Pamplona y la otra en Saint-Palais. Según la constitución tradicional, no podían batir moneda alguna sin el consentimiento de las Cortes. Después de la conquista de la Alta Navarra, únicamente el taller de Saint-Palais continuó trabajando para sus Soberanos.

 

La Baja Navarra durante largo tiempo bajo la influencia cultural del viejo reino y la lengua francesa tardaría cerca de dos siglos en ser oficial. El euskera es el idioma predominante, hablado por el pueblo en general, pero hasta 1660 las acatas de Saint Michel y St, Jean de Pied de Port son redactadas en castellano.

 

Es ya el año 1707 cuando el francés se impone en los documentos oficiales”.(Historia del Reino de Navarra. Editorial Gómez. Pamplona, 1971. Carlos Clavería.)

 

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