Enrique II acompañó a su gran amigo y futuro cuñado Francisco I de Francia en las guerras de Italia y cayó prisionero junto a su amigo en la batalla de Pavía.

 

En 1526 Enrique II se escapa del castillo de Pavía y ya, en Lión comunica a su Consejero Hélies, que se halla en esa localidad, que se ha evadido de la prisión durante la noche de San Lucas.

 

Después de una serie de triunfos y derrotas en Navarra, el Rey tuvo que defender el Bearn contra las tropas de Carlos V. La invasión fue rápida como una tormenta pero no se acercó a la Villa de Pau. La noble bandera de Foix y de Bearn, que ondeaba en la torre de Pébus nunca fue ultrajada por el extranjero. Después de haber intentado reconquistar por las armas su reino, Enrique no cesó de reclamar por la vía de las negociaciones la restitución de su corona; pero estaba irremediablemente perdida y debió resignarse a ser Rey honorífico.

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